La libertad aun esta en mi sien, alojada en esos lugares en donde
nadie la ve pero yo la escucho, entre ese olor húmedo y el poco frio que mi
cuerpo puede alojar.
Y se mece, nos circundamos para no tirarnos a maldecir, vemos
desde lejos como le dimos espacio al cáncer de la soledad alojado en esa
cocina, el temor de entrar ahí aún no cambia, pero con el paso del tiempo hemos
empezado a negociar la infame tregua.
A la diestra las guitarras desafinadas, en la mesa los colores
oxidados, la ventana caprichosa y los amigos mudos y olvidados.
La libertad aun esta ahí donde importa, hurgando los minutos para
reforzar el baile donde solo caben dos, y nos vemos, nos olemos, estamos cerca.