En el muro de los deseos
ruedan tres seres muertos
muy cerca y atento un buitre cojo hambriento
que adorna a una cruz inclinada que deja la duda
en un invierno eterno
cuando el viento susurra dulzura
crece el camino de flores
la ceniza opaca las velas
y de lejos un guiño coqueto
que saludan añejas influencias
bienllegada seas rara voluntad
Judas.